Barroco Helenístico
El texto en el que nos adentramos tratará de tres obras en comparativa que conectan con el exuberante estilo helenístico griego con la sensibilidad del Barroco romano. Hacer saber al lector que aunque son tres obras cuyas raíces son antiguas, la técnica de Bernini e incluso la misma influencia de su época actuará como puente unificando el dramatismo con el virtuosismo técnico. Pero, -qué tienen en común estas obras-.
Las tres muestras pertenecen al periodo helenístico de la escultura griega, en ocasiones aparecen copias romanas originales de esa época. Este estilo tiene personalidad propia, caracterizándose por abandonar la serenidad del periodo clásico en pro del movimiento, detalle anatómico extremo o la expresividad. Por otro lado, las tres obras formaron parte de las grandes colecciones privadas de las familias nobles romanas (Barberini, Farnesio y Borghese) que, posteriormente van a definir la inclinación artística de la Europa moderna. Hemos de destacar en Hermafrodita que Bernini esculpió el colchón, en el Fauno se le atribuyen la restauración de las extremidades y en el Toro Farnesio, aunque no intervino directamente, la obra será el modelo que inspirará el concepto de escultura monumental y teatral. Cabe nombrar el naturalismo de la piel en las tres piezas; la tensión muscular del sátiro ebrio, la suavidad de la piel del hermafrodita y el esfuerzo físico de los jóvenes que conforman el grupo del Toro.
Pero no todo es similitud, hemos de ser conscientes de las diferencias tan notorias como ocurre en la narrativa de El Fauno y Hermafrodita y el Toro Farnesio. En el primer caso se representa un estado pasivo (el sueño), un momento de pausa, intimidad y vulnerabilidad. Para el segundo caso, la representación es más activa ya que el espectador observa el clímax de una acción violenta, un instante decisivo antes de la tragedia.
Si nos basamos en una comparativa espacial, Hermafrodita es una obra unifacial aunque llega a invitar a rodearla para descubrir su sexo, siendo una disposición plana sobre el colchón. En Fauno de Barberini es más una composición abierta; piernas abiertas y brazos que prácticamente ocupan el espacio exterior. Pero si hablamos de El Toro de Farnesio, la composición es piramidal y centrífuga. Sería la más compleja de las tres obras, está diseñada para ser vista desde todos los ángulos como un espectáculo dramatizado.
El fauno explorará la masculinidad en estado salvaje, animal, la naturaleza indómita; Hermafrodita la ambigüedad, la fusión de géneros y la belleza idealizada andrógina; el Toro Farnesio centra el contraste entre la fuerza masculina heroica (los hijos de Antíope) y la fragilidad o suplicio femenino (Dirce).



Concluyendo, El Fauno Barberini representa el realismo de lo más salvaje, es el mayor exponente de pathos helenístico aplicado directamente al cuerpo masculino. Representa a un sátiro en un sueño profundo provocado por el vino. Se piensa, como expresamos anteriormente, que Bernini restauró las piernas y el brazo izquierdo. Su toque añadió una postura de más abertura y sobre todo descarada, acentuando el realismo muscular y el erotismo que ya tenía la pieza original. Destacaré la tensión de su musculatura a pesar de estar dormido rompiendo de este modo con el equilibrio típico del clasicismo.
El Toro de Farnesio es un gran coloso en movimiento, un grupo escultórico más grande en dimensiones de la Antigüedad. Representa el momento en que los hijos de Antíope atan a Dirce a un toro salvaje para castigarla por el maltrato sufrido por su madre. Puro dramatismo del “barroco helenístico”. Pueden observarse gritos, tensión animal y un caos organizado que impresiona por su gran escala y técnica en el tallado de un solo bloque. El mito narra la venganza brutal de los gemelos Anfión y Zeto que castigaron a Dirce (Reina de Tebas) por haber maltratado a su madre Antíope. El castigo consistió en atar a la mujer a los cuernos de un toro salvaje para que sea arrastrada hasta morir.
Hermafrodita Durmiente es donde la colaboración entre el mundo griego y Bernini es notoria. La estatua es una copia romana de un original griego, pero el colchón sobre el que descansa es una adición de Bernini del año 1620. El efecto del colchón es que parece realmente blanco y real y crea contracte con la dureza del cuerpo dándole al conjunto sensualidad. La escultura vista por detrás parece una mujer pero al rodearla se revela su naturaleza hermafrodita con la expresión visual del sexo masculino. El mito cuenta que Hermafrodito, hijo de Hermes y Afrodita, era un joven de belleza excepcional. Mientras se estaba bañando en un lago, la ninfa Salmacis se enamoró de él y ante su rechazó, se abrazó a él por la fuerza. Ella pidió a los dioses que no los separaran nunca y respondieron fundiendo ambos cuerpos en uno solo, creando un ser con rasgos masculino y femeninos a la par.
Columna que puede encontrarse en la edición de enero – febrero 2026 del Magazine Digital Hello! Arte