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El amor como poderosa inspiración

Cabe preguntarse qué es el amor y cuán poderosa inspiración es para el artista. La mezcla de emociones e impresiones que estimulan al espectador o lector de cualquier obra literaria, -¿no es ya una inspiración para la persona que como transeúnte camina sobre un hilo de realismo que péndula por encima de un mundo surrealista?- El numen como la iluminación para crear en el arte es aquella musa que de un modo cíclico va y viene por la mente del artista o escritor sin dar explicaciones de cuándo, cómo o incluso dónde. Musas variadas como el mar, la figura humana bien sea femenina o masculina, etc. hacen en la persona todo un mundo de inspiración.

Pero, -¿la esta misma puede buscarse y no esperar a que ella regrese y haga de las suyas?- Muchos terapeutas en el tema que nos ocupa opinan que para llegar a inspirarse y salir del típico bloqueo creativo hay que aislarse del mundo circundante; habituarse a rituales a la hora de empezar a trabajar; observar, leer, conversar e intercambiar impresiones sobre un mismo tema; conocer el trabajo de otros artistas y sus puntos de vista; escuchar música o viajar a lugares especiales entre otras iniciativas.

El amor es la más fuerte de las pasiones, porque ataca al mismo tiempo a la cabeza, al cuerpo y al corazón; hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas.

Voltaire

No desviemos la atención del ítem en cuestión. Desde tiempos ancestrales, el amor ha ido unido a simbología tan concreta como son el corazón y Cupido para los romanos o Eros para los griegos; véase a modo ejemplo la obra que lleva por título Cupido fabricando su arco del pintor Parmigianino o la de Jacques-Louis David con Cupido y Psyche de 1817. Teócrito, poeta de los más destacados en la cultura helena, afirmó que Eros talló su propio arco justo después de nacer y no solo eso, sino que el mérito reside en que éste nació ciego, de ahí el dicho el amor es ciego. Para Parmigianino como para Jacques-Louis, el amor es capaz de desarmar al más fuerte, -¿cierto o quizás podamos diferir en algo al respecto?- Justamente esa pregunta la dejaré en el aire pues, quién no ha pasado por experiencias que han llegado a cambiar su propia vida. Cupido tiene varias transformaciones a lo largo de los siglos XVIII y XIX donde aparecía como un pequeño ángel alado o, en el caso del siglo XIX donde Rodín en una de sus esculturas más famosas en 1905, lo deja sin alas.

Sandro Botticelli pintó el famoso El nacimiento de Venus que mostraba el amor en sus dos facetas, el espiritual y el material. Su musa fue Simonetta Cattaneo Vespucci, una mujer casa de la cual el pintor presumía de estar enamorado; una vez más la fuerza del amor inspira una de las más lustres obras de la historia. Rubens creó en 1635 la obra El jardín del Amor donde niños alados representaban el mismo. Antonio Canova esculpe la famosa Psique reanimada por el beso del amor, las complejidades psicológicas y eróticas unidas a la sensualidad y el amor entre Psique y Eros. Shakespeare con Romeo y Julia o el mismo Federico García Lorca con La casa de Bernarda Alba en uno de sus pasajes cuando Adela prefiere quitarse la vida cuando cree que su amor había muerto.

La historia nos ha dejado multitud de ejemplos, a modo personal y llanamente hablando destacaría la obra de Frederic Leighton que pintó El pescador y la sirena. Es una hermosa obra que cuidada en técnica y motivación, muestra a un pescador en una pose de entrega al abrazo de la sirena que está a punto de besarle y arrastrarle a las profundidades del océano. Seducido, atrapado por el deseo, no le importa morir por tener el amor de ella. Amores prohibidos han deleitado al espectador con culmines montañas de inspiración en libros, canciones folklóricas, esculturas, etc. Desde Gustav Klimt con El beso hasta nuestros días con el film Jane Eyre en 2011, obra basada en la novela de Charlotte Brontë que lleva el mismo título y que nos permite constatar que, pasen los años que pasen, el amor será el sentimiento que mueve el mundo.

Columna que puede encontrarse en la edición de marzo – abril 2023 del Magazine Digital Hello! Arte

El secretismo en el arte

Destacando que, en su mayor parte, la Catedral de Santa María de Foire en Florencia, es de estilo gótico con arcos y espacios verticales, Brunelleschi llega a la vida de la ciudad  rompiendo los esquemas arquitectónicos, dando comienzo así al actual Renacimiento que traería con él, nuevas formas filosóficas de pensar, métodos y técnicas innovadoras en pintura, etc.

Filippo no iba  a ser menos y, bajo total privacidad, elaboró un método innovador para los presentes de aquella época con el que levantar la cúpula de la catedral. El problema era grave, pues llevaban años intentando cubrir esa parte de la misma porque los fríos inviernos y los calurosos veranos estaban repercutiendo sobre el altar mayor de Santa María de Foire con lo cual, las autoridades convocaron un concurso para ver quién era capaz de sostener una estructura tan colosal que sería, a posteriori,  la más honorable y ostentosa de toda Europa. De ahí que este peculiar arquitecto y orfebre mantuviera en secreto su proyecto hasta el final, para evitar que nadie más pudiera copiarse de la técnica y así hacer de la catedral la más importante de Florencia y de todo el continente europeo. El secretismo en el artista queda de manifiesto para preservar su iluminación creativa y su futuros proyectos, pero… -¿es necesario tanto secreto o es la exageración de la persona por pura superstición a que se atrofien las energías y el trabajo, en este caso programado para un tiempo próximo y se haga sombra sobre éste?- Quisiera dejar en el aire tal oportuna reflexión.

Centrándonos en el tema que nos ocupa hay preguntas que quedan en el aire, por ejemplo, -¿habría la suficiente madera para los andamios que iban a sostener las miles de toneladas que pesarían los ladrillos?, -¿cómo iban a sostenerse tales ladrillos sin que quebraran por la propia curvatura de la cúpula?- Pensemos por un instante que las nociones actuales de arquitectura así como, las técnicas informáticas con las que elaborar el proyecto tecnológicamente hablando, no existían, luego, el misterio se acrecentaba con cada día que pasaba y engrosaba la imperiosa necesidad de cubrir ese espacio.

Propuestas y proyectos hubieron varios pero el único que fue aceptado fue el de Brunelleschi y prometió, como así hizo, construir no una cúpula sino dos paralelas y conectadas entre sí, sin costosos o complicados andamios. -¿Pretensión, necesidad en querer destacar de cara al mundo exterior con el misticismo de la privacidad de la obra,…?-.

Técnicamente, la cúpula en sí consistía en dos casquetes concéntricos; uno interior visible desde el interior de la catedral alojado dentro de la cúpula exterior, más ancha y más alta. Brunelleschi empezaba a desvelar el misterio con esta afirmación y, las autoridades, se decantaron por su proyecto pero debería compartirlo con su rival, Ghiberti que sería el capataz por llamarlo así y nuestro Filippo el obrero. Como Brunelleschi no comentaba con él nada de su proyecto, a los dos años Ghiberti, tras varias disputas basadas en las diferencias que tenían en el modo de trabajar que había entre ellos, abandona y queda él únicamente como responsable de la cúpula de la catedral.

La técnica que utilizó Brunelleschi presentaba la primera incógnita, -¿cómo podría subir a tanta altura los materiales?- Nuestro arquitecto inventó un cabrestante de tres velocidades con un intrincado sistema de engranajes, poleas, tornillos, etc. accionando por una yunta de bueyes que hacían girar un eje de madera. Posteriormente, diseñaría otras formas también bastante novedosas de hacer llegar los materiales utilizados a tal altura como por ejemplo, il castello que era una grúa de 20 metros de altura con una serie de contrapesos y tornillos. Difícil era competir en aquellos entonces con una maquinaria tan avanzada para su tiempo y que incluso el mismo Leonardo Da Vinci quedó impresionado años después.

La técnica que utilizó para entretejer los ladrillos fue la llamada espina de pez que años antes los romanos ya empleaban en sus construcciones. -¿Tanto secretismo y ya existía la técnica que utilizó para levantar la cúpula?, ¿dónde estaba lo novedoso para que Filippo tuviera la necesidad de esconder la forma de materializar, la idea de construir esta fascinarte estructura arquitectónica, al público?-

Ésta consistía en, sin necesidad de material metálico alguno, sostener unos ladrillos espacialmente orientados gracias a un sistema de cuerdas que permitían calcular la posición y el ángulo exactos donde poner cada uno en el lugar que correspondía y así, quedaban dispuestos en diagonal creando el efecto de la espina de un pescado, de ahí el origen del nombre en sí.

La cúpula de Brunelleschi se eleva ostentosa y orgullosa sobre suelo florentino mostrando, una vez más, que a través del arte y en este caso la arquitectura, es posible manifestar y representar sobre piedra el espíritu de sentirse libre al contemplar tanta altura y esplendor y tener el deseo de elevarse hasta ella, desde la lejanía como desde su propio interior. Imperecedera quedará la impronta y la identidad del artista a través de los años y los siglos para seguir inspirando a futuras generaciones. El arte desempeña un importante papel mediador comunicativo debido a que, el artista a través de su creación transmite no solo emociones, sino también mensajes en sus propios trabajos.

Los secretos u ocultación de obras o proyectos arquitectónicos, en este caso, artísticos,… es algo que desde años a través se sigue manteniendo con los siglos. -¿Desconfianza o superstición?-.

Columna que puede encontrarse en la edición de mayo – junio 2023 del Magazine Digital Hello! Arte

El lado místico del arte

Desde edad temprana la cultura artística ha estado vinculada al culto de deidades. Analizaremos la historia del arte, en este sentido, desde una perspectiva laica y meramente plástica. Antes de adentrarnos en este cautivador universo de lo mitológico y místico destacar que la iconografía religiosa o de culto nace y crece de la convicción, como de la necesidad, de crear obras pictóricas, escultórica, relieves y su determinante arquitectura todo ello destinado a la veneración y admiración. Cada época histórica tiene su propio legado al respecto como bien comenta Marco Mazón en Religión y magia en El Argar; la espiritualidad y el simbolismo toman protagonismo desde hace aproximadamente 4000 años donde se marca un antes y un después en un periodo, datado justamente en la Edad de Bronce. Encontrados son después de 150 años de investigación, ajuares funerarios que serán verdaderos tesoros de la historia dando pie a creer que ya en aquella época existía la creencia de un Más Allá. Mazón se sumerge en un mundo fascinante que únicamente puede ser comparable con la sociedad védica del II milenio a. C.

Los Sumerios, Acadios, Etruscos, Tartessos… todas estas civilizaciones de la edad antigua son la base de una cultura artística arraigada en dioses y plegarias. Notables fueron los restos de frescos y murales en tumbas, como piezas de orfebrería y joyas realizadas magistralmente con unas herramientas que hoy en día limitarían más que facilitarían el trabajo de campo. Ni qué decir, Faraones de Egipto que fueron tratados como dioses e idealizados con gigantescas esculturas donde eran esculpidas sus imágenes a semejanza sobre piedra caliza e incluso fosas repletas de piezas hechas en bronce y cobre, normalmente complementadas con cuarzo, turquesa, lapislázuli, cornalina, gemas, alabastro y amatista además de vidrio coloreado.

Avanzando en el tiempo llegamos a la conocida iconografía religiosa que es planteada como una necesidad cristiana de veneración en occidente y oriente a partir de los siglos IV y V, como de sus gobernantes y mecenas, a través de trabajos artísticos en lienzos, grandes frescos en catedrales con una estructura arquitectónica más elevada que el resto de inmuebles ya que, existía la creencia de que los lugares de culto debían ser muy altos para estar lo más cerca posible de Dios. Iconografía que muestran interpretaciones o descripciones de emblemas cristianos como son las cruces, los báculos, las flores o las palomas. -¿Cuándo comienza el arte sacro?-. El Renacimiento fue un espacio temporal muy importante e influyente en lo que respecta a creaciones donde la representación de santos, temas como la muerte de Jesús, pasajes del Antiguo Testamento siguen aún en alza en la actualidad. Podemos nombrar multitud de obras desde la escultura del Vaticano con nombre La Piedad de Miguel Ángel Buonarroti, La Capilla Chigi o Capilla de la Virgen de Loreto (Cappella della Madonna di Loreto) realizada por Rafael Sanzio en el siglo XV con diversos frescos cuyo tema iconográfico principal fue la Resurrección representada visualmente por un matrimonio entre el cristianismo y la antigüedad clásica, e incluso La última cena de Leonardo Da Vinci entre los años 1495 y 1498.

La persona que realmente piense que los dioses griegos o romanos no están presentes en nuestras vidas está muy equivocada. La influencia perdura a través de los siglos en multitud de cosas como en las palabras (pánico, afrodisíaco, narcisista), en los días de la semana sin ir más lejos (martes, miércoles) así como en multitud de obras de arte como La Venus de Milo creada por Alejandro de Antioquía finales del siglo II a. C., magistrales obras como Apolo persiguiendo a Dafne de Theodoor van Thulden de 1636 así como Narciso de Jan Cossiers en el mismo año o Vulcano y el fuego de Pedro Pablo Rubens del siglo XVII.

-¿Realmente el hombre ha perdido sus orígenes al respecto?-, -¿qué nos queda de aquellas culturas, de aquella forma de hacer arte después de miles de años?-, -¿cuánto hemos evolucionado?- Mantenemos la escultura religiosa y el arte sagrado en iglesias y templos e incluso el arte funerario se alimenta de restos culturales del pasado. Todo un mundo sobre el que reflexionar.

Columna que puede encontrarse en la edición de noviembre – diciembre 2023 del Magazine Digital Hello! Arte

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